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EL ROSARIO PERPETUO

La historia del Rosario Perpetuo se inserta en aquella del Rosario en general, como una rama de un único árbol. Las asociaciones y grupos del Rosario Perpetuo, de hecho, se consideran como una acertada forma de vivir las devociones al Rosario, iniciadas en el siglo XVII. Hoy definimos al Rosario Perpetuo como: "Una Asociación laica y apostólica de oración con el Rosario". Los miembros que conforman los numerosos grupos diseminados en toda Italia, así como muchos en el extranjero, se esfuerzan en realizar mensualmente "La Hora de Guardia" que consiste en la oración y la contemplación de los Misterios del Rosario. La dedicación de los miembros, de manera individual o grupal, es coordinada por la Dirección Nacional, que tiene su sede en Santa María Novella en Florencia; la cual procura que durante las 24 horas de cada día algún miembro rece el Rosario. De allí se deriva el nombre de "Asociación del Rosario Perpetuo".

El inicio de la historia de la "Asociación del Rosario Perpetuo" está relacionado con el período de la peste del siglo XVII y a la idea base de la "reciprocidad" de la oración, predicada por algunos Dominicos. Inspirados en la doctrina de la "comunión de los santos" y con base en el ejemplo concreto de la cooperación del tiempo de los trabajadores, repitiendo la experiencia del beato Alano de la Roca para la formación de las Cofradías del Rosario, los dominicos Petronio Martini en Boloña y P. Timoteo Ricci (+1643) en Florencia fueron fuertes difusores. Como Alano, casi dos siglos antes, había deseado que cada miembro de su cofradía participara en alabanzas y en beneficios espirituales de la oración de todos los demás miembros, de manera que los Padres Petronio y Timoteo se las ingeniaron para incorporar nuevos socios, aislados de todos para evitar el contagio de la peste, pero estrechamente unidos al resto de los socios, con la oración del Rosario, cuya recitación fue dividida entre ellos durante todo el día. Aquel principio fundamental que colocaba en común todas las alabanzas de los miembros, fue reproducido y permanece aún hoy día como elemento esencial de la "Asociación del Rosario Perpetuo": cuando uno reza, haciendo la propia Hora de Guardia, tiene que estar presente toda la familia de los miembros.

Mientras en nuestra hora mensual de oración recordamos a todos aquellos que, como nosotros, han dado su adhesión, así en todas las otras horas del mes, son recordados al Señor desde su oración mariana. Por el actual significativo número de miembros, hoy el compromiso de oración exigido es por una sola hora al mes y es necesario que las horas del mes sean cubiertas con el rezo del Rosario: horas de la oración que son denominadas "Hora de Guardia" en memoria de "una hora" requerida por Jesús, en el huerto de los olivos, a sus amados apóstoles. Invitando a orar los unos para los otros, nuestra Asociación también se podría llamar hoy día: "Sociedad del mutuo socorro espiritual"; sin embargo, preferimos hacer hincapié en la continuidad de la misma oración en alabanza a la Virgen que la Asociación logra realizar y por tanto se le denomina: "Asociación del Rosario Perpetuo". Recordamos todo lo anterior porque si la Asociación ha podido encontrar grandes favores y difundirse extraordinariamente y renacer aún cuando, por varios motivos socio-políticos, ha sido disuelta, se debe precisamente a la idea base de la "reciprocidad" de los méritos y de la oración entre los miembros. Oración y alabanzas que la Asociación recibe voluntariamente se aplica también a nuestros recordados difuntos. Numerosos documentos históricos nos hablan del gran fervor en acoger la Asociación y sus objetivos. Leemos en Actas del Capitulo General de los Dominicos del 1644: "el ejercicio del Rosario Perpetuo es acogido con elogios, con devoción y copiosos frutos".

Los Papas mismos recomiendan a los fieles, enriquecerlo de indulgencia y favores espirituales. Se sabe que el Papa Urbano VIII deseaba inscribirse (1647) y asumir también la Hora de oración: se seleccionó el 22 de cada mes desde las 23 horas a las 24. Aún hoy día pueden alcanzar indulgencia plenaria de aquellos que rezan el Rosario, en "la hora asignada" a ellos, concedida por Alessandro VIII (1656). Pronto no hubo ciudad alguna en Italia que no hubiera aceptado el Rosario Perpetuo. También en España, Francia, Bélgica y en otras naciones se encontraron propagadores celosos. Un nuevo impulso tuvo la Asociación cuando estableció como costumbre recitar continuamente el Rosario delante al SS. Sacramento expuesto en el altar: costumbre iniciada por Giovanni Ricciardi di Altamura (+1674). En Tolosa, Francia, estaban conectadas todas las iglesias de la ciudad de manera que cuando en una finalizaba la oración, se iniciaba en otra. En 1716, después de la victoria del emperador Carlo VI sobre Turquía, a solicitud de los Dominicos, la fiesta del Rosario del primer domingo de octubre se extendió a toda la Cristiandad por el Papa Clemente XI, quien reconoció oficialmente que la victoria se había obtenido en la fiesta de la S. María, en Nives (5 Agosto), y mientras los miembros de la fraternidad del Rosario rezaban, recorriendo en procesión las vía de Roma.

Leyendo las crónicas de la época, se aprecia una correspondencia entre la voluntad de superar las sufridas vicisitudes, a las que era sometido el cristianismo, y el nuevo impulso en la recitación del Rosario por parte de grupos rosariani. Los predicadores recuerdan a los fieles cuanta fuerza contiene esta devoción del Rosario por obtener la ayuda de Dios y promover las virtudes; asimismo, los Papas la recomiendan y la enriquecen con nuevos privilegios. Al comienzo de 800, durante el colapso y la ola de ateísmo proveniente de la Revolución francesa y las conquistas napoleónicas, Paolina Jaricot aplicó con éxito en Lione (1826) el mismo método de oración del Rosario Perpetuo confiando a cada joven un misterio del Rosario y uniéndolos de esa manera entre ellos: nacía el "Rosario Viviente" que se convirtió en parte de la gran familia Rosariana con la participación en los bienes espirituales de la "Congregación Dominicana".

En aquel período daba vigor al movimiento rosariano, especialmente en Francia, el gran predicador de Notre Dame, P. Domingo Lacordaire, quien defendió con valentía la devoción al Rosario. En el mismo período se dio en Lourdes la aparición de la Virgen (1858) que pedía la oración del Rosario. Muchas Cofradías, en Europa, introdujeron la devoción de los Quince Sábados como preparación para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, en octubre. En aquellos años la Virgen es invocada, con el Rosario, particularmente para el éxito del Concilio Vaticano (1870). Mientras tanto, el 13 de febrero de 1876, el laico dominico Bartolo Longo, con la guía espiritual del P. Alberto Radente, con la fuerza del Rosario fundaba en Pompeya, conjuntamente con la construcción del Santuario, uno de los Centros Rosarianos más renombrados del mundo. Después de Pio IX (1868), quien concede particularmente indulgencia a aquellos que "participan al piadoso ejercicio del mes del Rosario", tenemos a León XII a quien le llaman el "Papa del Rosario" para las 12 encìclicas que nos ha dejado lo propio sobre el Rosario. Es a este Papa a quien le debemos la invocación "Reina del Sagrado Rosario" introducida en las letanías de Loreto y es a él que le debemos, al inicio de los 900 el renacer de la Asociación del Rosario Perpetuo que también en Italia estaba resurgiendo por el celo del P. Constanzo Becchi (+1930) dominicano de S. María Novella en Florencia.

Las apariciones presenciadas en 1917, a Fátima en Portugal, de parte de la Santísima Virgen que se presentaba como la "Reina del Santo Rosario", se pueden considerar como una confirmación de la validez, siempre actual, de esta oración, incluso entre jóvenes. Precisamente fueron tres niños a quienes se le apareció la Virgen para que, con sus oraciones al Rosario, se obtenga de Dios la salvación de las almas y la tan ansiada paz en el mundo. El "Rosario viviente" reúne a los jóvenes para el rezo diario de un misterio del Rosario; asimismo, nuestra revista siempre les ha dedicado mucha atención. Hoy día el "Rosario Viviente" se ha extendido también a las familias que asumen individualmente la oración diaria de un misterio del Rosario, pero guardando conexión entre ellas, con la idea de formar una corona interna viviente. Se diría que estos pequeños grupos misioneros de oración, comprometidos con la vida, llevan el mensaje del evangelio a las familias y a las comunidades. Son brotes y primicias de quienes, no se pueden conformar, se preparan y maduran compromisos mayores. Recomendamos a los seguidores del Rosario Perpetuo de buscar formar parte, más allá de su grupo, al Rosario Viviente: podemos ofrecerles materiales útiles, para ello.

El Concilio Vaticano II aparenta no estar interesado en el Rosario y en la Asociación. En el mensaje, de los Padres Consejeros de las familias, el Rosario es señalado como una práctica tradicional a la cual los padres deben hacer mención "mientras preparan a sus hijos para un impredecible futuro". Después del Concilio, de hecho, Paolo VI nos donaba la "Marialis Cultus" y después de él, Giovanni Paolo II nos ha dejado el "Rosario de la Virgen María". Son dos documentos apostólicos que además de incrementar la oración del Rosario, nos "narran" la natura biblico-teológica: el Rosario es un complemento del Evangelio. Con el Rosario, naturalmente, son bendecidas todas las Asociaciones que lo practican y lo defienden. Nuestros grupos del Rosario Perpetuo cuando asumen un punto de honor, siempre están en primera fila. Los Dominicos, "amantes y propagadores de la devoción", de su parte, teniendo en cuenta solo el período alrededor del Concilio Vaticano II, han celebrado cinco Congresos Internacionales del Rosario: son signo de cuán fuerte y vivo es el amor de los hermanos de San Domingo por la oración y por la cofradía. La sede nacional del Rosario Perpetuo se encuentra en Florencia, en la hermosa basílica de Santa María Novella.

Traduzione di Vincenzina Zabatta



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